Texto 1
- David Alvarez
- 27 ene 2025
- 4 Min. de lectura
El martes 21 de enero de 2025 salí de mi casa a las 9 am. Decidí llegar antes a la universidad para evitar contratiempos y poder llegar con puntualidad a la clase de teorías de la comunicación 3, especialmente porque era la primera de mi tercer semestre. Me encontré con una amiga, Camila, para esperar juntos hasta que llegara la hora de la clase y cuando faltaban 10 minutos, empezamos a caminar hacia el aula. Personalmente me sentía muy tranquilo ya que los inicios de semestre no suelen suscitar muchas emociones en mí, simplemente son clases.
Entramos al salón, nos sentamos y, como es costumbre, empecé a mirar a mi alrededor en busca de caras conocidas. Afortunadamente logré identificar algunas y nos saludamos; fue un momento agradable y en ese instante sentí que la pasaría muy bien en esta clase.
Entró el profesor y saludó muy respetuosamente. Esto, como es usual, hizo que las personas hicieran silencio gradualmente por motivos de respeto, y empezó la clase. El profe se presentó brevemente y nos explicó que nos íbamos a presentar con una dinámica diferente, una que honestamente yo nunca había visto y que se sintió bastante contrastante en comparación a cómo se suelen empezar los semestres, donde normalmente se cae en la monotonía. La actividad era la siguiente: cada estudiante debía dibujar un reloj en su cuaderno y coordinar con los diferentes compañeros de la clase para anotar sus nombres en la misma hora. A esa hora mantendrían una conversación sobre un tema específico estipulado por el profe.
Empezó la actividad, y rápidamente se notó la urgencia de todos por completar su reloj, haciendo que el aula estuviera en constante movimiento. Nadie quería quedar con horas vacías. Una vez completados nuestros relojes, cada uno se sentó en su lugar expectante a las indicaciones del profesor. Pasado un minuto, el profesor empezó por la primera hora, y cada uno debía buscar a la persona con la que correspondía en esa hora.
Evidentemente no recuerdo cada persona con la que hablé; sin embargo, haré un esfuerzo por recordar algunas y lo que recuerdo de cada una. Recuerdo un chico, el cual estaba con una chica ya que ella no había logrado conseguir a alguien para esa hora. Por lo mismo, hablamos los tres. Él me contó acerca de dónde vivía por un minuto y luego le pregunté acerca de su vínculo con la chica. Ellos me explicaron que eran pareja; espero que aún lo sean.
Después de eso, hablé con otra persona, una chica. Pensé que nunca la había visto, pero en la conversación me di cuenta de que sí la había visto hace un tiempo, ya que tenemos una amiga en común. Entonces, simplemente nos pusimos a hablar acerca de cosas relacionadas con eso.
Otra persona fue un muchacho que estaba en la misma mesa que yo. En esta ronda la indicación era revisar las redes sociales del otro y se nos unió otro compañero, ya que él no consiguió a nadie para esa hora. Vimos entre los tres los videos que nos recomendaba TikTok. Encontramos cosas bastante graciosas; definitivamente creo que fue uno de los mejores momentos de la clase, qué risa.
También coincidí con una chica que se llama Mariana (creo). La recuerdo porque fue monitora en mi clase de fotografía en primer semestre y siempre me ha parecido muy amable. Aunque no haya interactuado demasiado con ella, nos recordamos nuestros nombres y me preguntó brevemente por mis tatuajes.
Estas son las conversaciones que más recuerdo. Sé que hablé con más gente, pero realmente no recuerdo mucho acerca de dichas conversaciones.
Después de esa movida actividad, el profesor nos indicó que cada persona procedería a presentarse con datos básicos sobre su persona. Luego, las personas que hayan hablado con él podrían añadir datos curiosos si deseaban, haciéndolo bastante gracioso.
Algo que destaco de las presentaciones es que la mayoría de los chicos son menores que yo. Usualmente las personas terminan el colegio a una edad relativamente temprana; yo me gradué a los 18 y, a eso, súmenle que me tomé un año para pensar acerca de lo que quería hacer con mi vida.
Hay algunos datos particulares que recuerdo sobre algunas personas. Voy a intentar recordar lo máximo posible. Sergio, una persona que conozco desde el primer semestre y considero mi amigo, pasó a presentarse compartiendo información bastante normal, nada fuera de lo común. De la nada, Camila cuenta como dato curioso que Sergio fue detenido por la policía. Yo ya sabía esto, pero nunca indagué acerca de los detalles. Resulta que esto sucedió por un encontronazo con un guardia de seguridad. Él dice que no fue su culpa, y yo honestamente le creo; es bastante tranquilo.
Después pasó el chico que estaba con su pareja y mencionaron algo bastante inusual que es digno de mención. Resulta que a él no le gustan los perros. Entendí que tiene unos en su casa y se desespera con recurrencia ya que, al ser el hermano mayor de su familia, es el principal responsable de los animalitos y estos son algo revoltosos.
Uno de los datos que más se repetía era el gusto por las películas y las series. Esto tiene bastante sentido considerando que gran parte de las personas de la facultad de comunicación estudian audiovisual, y las personas no acostumbran a entrar a una carrera como esta porque sí; suele ser por pasión.
Casi al final pasé yo. No tenía ningún afán por ser de los primeros. Hablé sobre cosas básicas acerca de mí, como mi gusto por los deportes y, en especial, por las artes marciales, ya que las practico. Cuando terminé de hablar, Camila mencionó como dato que durante un tiempo estuve en Roma, y Mariana mencionó que yo tenía 6 tatuajes. Procedí a contarlos porque el profe solo veía 3. Aprecié bastante que mencionaran esto, ya que significa que prestaron atención a las conversaciones.
Posteriormente terminó la actividad, y el profe ahora sí explicó detalles importantes acerca de la clase. Así terminaron unas horas bastante agradables.


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