Ser esclavo de ti mismo
- David Alvarez
- 4 may 2025
- 3 Min. de lectura
Cuando los compañeros empezaron a exponer sobre el tema de la sociedad del cansancio sabía que iba a ser un tema complejo para mi, ya había visto sobre el asunto antes y sabía que hablar al respecto implicaría confrontar ciertas cosas que me afectan constantemente.
En su libro, Byung-Chul Han introduce el concepto de la autoexplotación, vivimos en un panorama en el que se nos vende la idea de que entre más hagamos, más libres somos, cosa que si lo pensamos detenidamente podemos concluir que es la receta perfecta para el capitalismo ya que ya no se necesita de una autoridad que te imponga esta productividad, nuestro deseo por vernos más exitoso y libres que los demás es lo que nos llevará a trabajar sin cansancio.
Es un tema que posee varias dimensiones e incluso se relaciona fuertemente con temas que hemos abordado anteriormente, por ejemplo en el hecho de que las redes funcionan como aliado de esta dinámica al mostrarnos constantemente como debemos ser, cuerpos perfectos, emprendedores, motivación, multitasking, todo visto como la única forma de éxito para el ser humano, llevándonos a una homogeneización que si me preguntan a mi, hace que retrocedamos en una característica esencial de nuestra, la diversidad.
Como el profe lo dijo, hay toda una industria dedicada a venderte esto como autorrealización y según mi experiencia, es un arma de doble filo ya que puede funcionar tanto como dopamina para seguir en el ciclo interminable, o puede resultar tan abrumador te paraliza, en mi caso esta última me sucede recurrentemente.
No voy a mentir, en ocasiones me da miedo no estar a la altura, estamos en una carrera en la que se nos muestra que debemos estar en todos lados, tener las mejores conexiones (ser sociables), estar en todos los proyectos y saber algo de todo, son tantas cosas para trabajar que puede resultar complejo elegir por donde empezar, se me olvida que ser diferente en algunos aspectos no es algo malo, hay que ir un paso a la vez.
El multitasking según el autor no es realmente una habilidad como muchas veces es interpretada, nos estamos privando de la posibilidad de concentrarnos en una sola actividad a la vez, priorizamos la optimización de los tiempos sobre la calidad de lo que hacemos, una carrera constante por cumplir, y ya lo tenemos tan normalizado que mientras escribo esto veo documentales para intentar agarrar inspiración para el video de edición de audio y video, spoiler: No conseguiré la inspiración porque no estoy concentrado. En lo que llevo escribiendo esta bitácora he mirado mi celular más de 10 veces seguro, y en ninguna de esas ocasiones recibí información verdaderamente enriquecedora para mi, es como abrir la nevera varias veces al día esperando encontrar un alimento delicioso y apetitoso aunque sabemos que no sucederá, a estas alturas ya es un simple impulso.
Otro aspecto mencionado por el autor es los medios que utilizamos para suplir la constante falta de energía, puede ser dopamina barata buscada en las redes o las mismas sustancias, decirlo así suena como si fuera un asunto super pesado y complejo pero en realidad ocurre con mucha frecuencia, en mi caso al igual que muchos he generado una dependencia a la cafeína, siento que la necesito para rendir en mi día a día y sé que a estas alturas parece que la necesito.
Este panorama invita a hacer una pausa sincera y necesaria: ¿hasta qué punto estamos viviendo nuestra vida por convicción propia y no por una exigencia impuesta, muchas veces de forma invisible, por una lógica de rendimiento y comparación constante? Tal vez sea momento de repensar nuestros ritmos, recuperar el valor de la atención plena y recordar que no todo lo valioso se mide en productividad. En medio del ruido, el mayor acto de rebeldía puede ser escucharnos, cuidarnos y elegir conscientemente el tipo de vida que queremos tener.


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